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Se
constituyó en un símbolo de la ciudad, y su
derrumbe acrecentó aún más la leyenda. Era
una mole de granito que pesaba más de 300
toneladas y se apoyaba sobre una base ínfima.
Su forma fue el producto del tipo de erosión
característica en esta zona que la modeló
durante siglos enteros.
La
Movediza es un paseo situado a 3 km. del centro
de la ciudad, de origen legendario y que
lentamente ha ido cediendo el privilegio de ser
el paseo preferido de tandilenses y turistas,
desde que desapareciera el poderoso atractivo
que tenía: la piedra que se movía.
Su
morfología no se debe más que al contínuo
ataque de los agentes meteóricos, como los
cambios de temperatura, viento y agua -entre
otros- , que atacan al granito y producen esa
forma tan característica de bochas. A este
proceso se lo llama meteorización mecánica, y
esta morfología también se debe a la
meteorización química, es decir, que los
agentes que actúan producen cambios de los
elementos que forman la roca y el
desmembramiento de los mismos en forma
esferoidal de acuerdo a la disposición de los
elementos del granito o la roca en este caso.
Destacando que no es éste un caso único -dado
que todo el cerro donde se halla La Movediza ha
sufrido esta meteorización como también otras
partes del sistema orográfico de Tandil- sí es
éste un caso especial por la ínfima base en
que se hallaba apoyada la piedra.
Durante
siglos, La Piedra Movediza se mantuvo en extraño
equilibrio, oscilando levemente, lo que
configuraba una gran atracción.
La
gigantesca mole granítica pesaba alrededor de
300 toneladas, alcanzando en su vértice más
pronunciado casi 7 metros, con un diámetro
basal de 13 metros en su máxima extensión.
El
29 de febrero de 1912, a las 17.00, la Piedra
Movediza se desengarzó de su mileneria armadura
y -desde aquel momento- yace al pie de una
ladera profunda donde rodó, totalmente
fraccionada. Lo cierto es que lo distinguido del
conjunto se mantiene, y desde su cima, a la que
se puede ascender fácilmente, se divisa un
paisaje de leyenda: montículos de piedra,
pintorescos valles, frondosas arboledas y la
ciudad misma, con los cuerpos de sus edificios,
conforman una de las vistas tandilenses más
completas.
Visitadas
por famosos personajes, La Piedra Movediza de
Tandil, como se llamaba, trascendió
universalmente, constituyéndose en el símbolo
que la heráldica tandilense tomó para siempre.

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